20 febrero, 2017

Características básicas de los detectores de humo

Los detectores de humo se han convertido en un arma de protección fundamental en muchos hogares. Esta alarma detecta el humo en el aire y emite una señal, ya sea acústica o luminosa, para avisar a los residentes de que existe un peligro dentro de la casa. Un detector de humo puede ser iónico si detecta gases y humos no visibles o de tipo óptico si detecta humo visible por medio de la absorción o difusión de luz.

El origen de estos aparatos se encuentra en el año 1902 cuando el ingeniero británico G.A. Darby patentó el indicador eléctrico de calor y alarma de incendios. Este primer aparato detectaba cambios de temperatura y funcionaba mediante un sistema eléctrico que hacía sonar una alarma. Mediante sucesivas mejoras se pasó de un sistema de detección de temperatura a ser capaz de avisar al percibir humo. Hoy en día se fabrican detectores capaces de avisar cuando existe monóxido de carbono en el ambiente.

En Estados Unidos se comercializan detectores fotoeléctricos con batería. Al no tener supervisión la responsabilidad de su uso es totalmente del dueño de la vivienda. Los fabricantes recomiendan revisarlo cada seis meses.

En Europa los detectores fotoeléctricos deben ser supervisados. Para monitorizar su funcionamiento los fabricantes están comenzando a realizar dispositivos con un módulo que envía y recibe señales del detector para poder ser supervisados de manera remota.

En cuanto a la legalidad que afecta a este tipo de alarma es el certificado EN54-7 el que legisla su funcionamiento. Esta ley tiene vigor en todos los países de la Unión Europea y es obligatorio que todos los productos se adapten a sus normas. El certificado se debe renovar anualmente, si no se hace se considera caducado y el certificado no es válido.

Para el mantenimiento basta con seguir unas sencillas tareas de revisión. La parte de los leds puede ensuciarse y dificultar su correcto funcionamiento. Las cámaras fotoeléctricas tienen que estar también limpias para no sufrir falsas alarmas o imposibilitar la correcta detección.

Por último, es importante escoger el tipo de detector. Las cocinas necesitan detectores de temperatura y no fotoeléctricos porque el vapor de los alimentos cocinados puede llegar a activar la alarma.

En lugares con mucho polvo se deberá llevar a cabo un mantenimiento continuado.

Estas son las características básicas de un detector de incendios, si quieres contarnos tu experiencia con este tipo de dispositivos o tienes algún consejo acerca de su funcionamiento puedes dejarnos tus comentarios en nuestro blog.

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